La “g” minúscula, esa letra intrigantemente sexual.

Muchos sois los interesados y sorprendidos al saber que en grafología la letra “g” minúscula es la letra de la sexualidad. Rápidamente os ponéis a rebuscar cajones, libretas y archivos a ver como era la vuestra porque desgraciadamente, y en muchos casos, no sabemos ya ni como se coge un bolígrafo.

Pues bien, como en todo en la vida en esta letra el tamaño es muy importante, pero no exageréis, vosotros a lo vuestro, y probar con “un gato de goma comiendo gominolas” a ver que tal va esa sexualidad.

¿ Ya se comió el gato de goma las gominolas?  Cómo veis en el gráfico de arriba ( y ahora necesitáis una regla para medir ) la norma establece que el pie de la “g” tiene que rondar entre 1,5 y 2 veces la altura del óvalo. 

A partir de aquí, si estáis fuera de ese intervalo es cuando empieza lo bueno.

 Si vuestro pie de la “g” es cortito o muy cortito (menos de 1,5 veces) seguramente te vas a sentir con un poco de impotencia o mucha, ya sea por timidez o falta de atracción. Saca tus propias conclusiones.. (Nivel rojo)

Si ese pie ya se pasa de largo, ojo que ahí hay potencia sexual y una actividad que ya lo quisiera cualquier pareja, y quién no lo sepa apreciar, peor para el/ella. Pero ojo con pasarse de longitud. No me gustaría tener que estar en vuestro pellejo. Llevar una doble vida sexual puede ser complicado.

Hasta aquí ya tenéis donde poneros colorados con vuestro círculo de amigos, inflando al pobre gato de goma a gominolas.

Pero vamos a ver si todo esto acaba bien o vuestra pareja ni se entera. Todo va a depender de sí vuestro pie sigue el recorrido normal de la escritura y se une a la letra siguiente.

Si no unís, ya tenemos un problema. Señores, señoras, las cosas hay que acabarlas. Y a medida que vuestro pie esté más incompleto y más lejos de unirse a la siguiente letra, más impotencia y más represión hacia el acto sexual satisfactorio.

Si vuestra unión es perfecta y constante, enhorabuena por hacer feliz también a tu compañero o compañera.

Ahhh se me olvidaba, dar rienda suelta a vuestra fantasía siempre que la anchura del pie sea bien pomposa. No digo más…A buen entendedor gominolas y gatos de goma.

Juan Aguilar Granados

@_JuanAguilar_

Grafopsicólogo y Perito Calígrafo 

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